Si bien la nación caribeña ha experimentado procesos migratorios en diversas épocas, la actualidad es especialmente compleja por el recrudecimiento de políticas y sanciones estadounidenses desde, incluso, antes de la pandemia COVID-19 y, por último, el cerco petrolero impuesto por Washington a comienzos de este 2026.Sputnik conversó con tres jóvenes que han decidido consolidar su proyecto personal y de trabajo en una isla afectada hoy por una crisis económica sin precedentes, pero que aún ofrece a las nuevas generaciones la oportunidad de crecer y soñar.Aportar y desarrollarse en donde nacisteEn la Escuela Elemental de Música Manuel Saumell, una de las instituciones de la enseñanza artística más emblemáticas de La Habana, este medio dialogó con Janio Abreu, multiinstrumentista, compositor, arreglista, director musical y pedagogo sobre el porqué de su decisión de permanecer en la isla, si bien ha tenido varias posibilidades de ejercer su arte en el extranjero.Abreu consideró que, si bien es necesario conocer el lugar de nacimiento y las características de «tu gente», también lo es explorar el mundo. «Resulta la única manera de darte cuenta de cuán valioso es lo que tienes. Cuando regreso a mi tierra, hay algo que es muy importante para mí y es mi familia, casi toda radica en Cuba».En momentos tan difíciles y convulsos, su rol cambió: pasó de ser quien recibía apoyo a convertirse en el sostén de sus padres. Esa responsabilidad personal también lo ancla al país caribeño.A su juicio, la mayor de las Antillas «tiene algo que para mí es maravilloso y es su gente. El pueblo cubano crea empatía y relaciones de amistad, y eso permite que muchas de las cosas estructurales que funcionan en otras naciones, en esta isla se produzcan gracias a esos vínculos. Encuentras apoyo en las personas que viven cerca de ti y responden ante cualquier urgencia».En su opinión, el mundo de la música en la mayor de las Antillas es como una «utopía», porque la Revolución conformó un sistema de enseñanza artística gratuito y nacional. «Llevamos más de 50 años con escuelas de música, de las cuales han egresado varios de los grandes profesionales del país y quienes han enaltecido el nombre de esta patria y su cultura en el exterior».Desde espacios como el Conservatorio Amadeo Roldán o la Escuela Nacional de Música, Abreu ha contribuido a que los estudiantes reconozcan y dominen su herencia musical —son, danzón, mambo y chachachá— como base de su identidad artística, «tenemos una preparación buena y exigente, una base técnica muy fuerte, pero la esencia de nuestro vocabulario musical está en la calle».El orgullo de ser cubanoEn la sede del negocio privado Central Estudio, en el capitalino municipio de Playa, su director general y fundador, Reinaldo Báez manifestó a Sputnik su «orgullo de ser cubano» entre las razones principales de su permanencia en la isla. Asimismo, «nosotros tenemos la responsabilidad como nuevos empresarios de aportar a Cuba y ayudar a su progreso».En este sentido, Báez mencionó que apoyan a los vecinos del área con la carga de equipos o la refrigeración de los insumos mediante sus generadores de respaldo durante los cortes prolongados de electricidad, además, ponen a disposición su maquinaria, fotocopiadora e impresoras para la impresión de los exámenes de los centros educativos cercanos.Subrayó que una de las intenciones de la empresa es el perfeccionamiento de la industria de empaque, envase y embalaje nacional, hoy mermada por la falta de posibilidades de importar materias primas. «Queremos retomar algunas de las viejas industrias que están en un estado actual de inhabilitación, volver a habilitarlas, desarrollarlas, y ponerlas en funcionamiento», ahondó.En este sentido, «tenemos la capacidad actual de la comercialización e importación de materias primas, así como algunos proyectos donde reciclamos, preparamos y volvemos a darles un uso a todo el desecho de la industria para una segunda vida».»Nosotros somos fieles, optimistas y enamorados de nuestro país. Entendemos que la situación es complicada, pero considero que, actualmente, es una buena oportunidad para emprender. No obstante, es muy importante y de sabios seleccionar en qué se invierte y qué se hace. Cualquier cosa que se haga sobre infraestructura y producción, siempre será buena», remarcó.Para el emprendedor, los jóvenes actualmente tienen muchas ideas y fundan negocios nuevos, «pero, en general, hay empresas que ya están consolidadas, que pueden apoyar mucho y están apoyando mucho y cada día traen cosas novedosas al país».La libertad pese a la adversidadPor último, Ángel Jesús Rivero, técnico en clima y refrigeración, dijo a Sputnik que en Cuba «me siento una persona independiente, sin ataduras. Aquí, a pesar de todos los problemas, las situaciones y adversidades que uno se encuentra, me siento libre. Aparte mi trabajo me da un desempeño económico».Sobre su apuesta por continuar con sus proyectos personales y profesionales en la isla, el joven de 28 años aseguró que «me gusta Cuba, me gusta estar aquí».

