Trump asegura que documentos desclasificados revelan vulnerabilidades en las elecciones de EE.UU.

El presidente Donald Trump pronunció este jueves un discurso en horario estelar desde el Salón Este de la Casa Blanca en el que presentó documentos de inteligencia desclasificados sobre seguridad electoral y afirmó que el sistema electoral estadounidense «cae catastróficamente por debajo» de un estándar preciso y justo.
La Casa Blanca publicó simultáneamente decenas de documentos en el sitio oficial whitehouse.gov/election-integrity, que abarcan desde vulnerabilidades en máquinas de votación hasta presuntos intentos de China de adquirir y explotar datos de votantes estadounidenses.
La afirmación más contundente del discurso fue que China llevó a cabo «el mayor compromiso de datos electorales de la historia», obteniendo de forma ilícita 220 millones de registros de votantes con nombres, direcciones, teléfonos y afiliación política.
Trump también sostuvo que un análisis del Departamento de Seguridad Nacional identificó 278,000 no ciudadanos registrados para votar en elecciones federales, y añadió que «dado que los estados demócratas se negaron a compartir sus archivos de votantes, el número real es en realidad mucho mayor».
El mandatario acusó además a miembros de la comunidad de inteligencia y del llamado «Estado Profundo» de haber ocultado evidencia sobre la injerencia china.
«Trabajaron para suprimir y minimizar activamente la información sobre el alcance de la siniestra injerencia electoral de China, encubriéndola tanto al presidente como al pueblo estadounidense de una manera que nadie creyó posible», afirmó.
Como consecuencia, Trump ordenó a la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, el FBI y la CIA investigar —y potencialmente procesar— a cualquier funcionario que haya intentado ocultar inteligencia relacionada con las elecciones.
También instruyó al FBI a reinvestigar alegaciones de registros fraudulentos de votantes en Muskegon, Michigan, un caso que ya fue examinado durante la administración Biden.
Sin embargo, la comunidad de inteligencia de EE.UU. concluyó en 2021 que China no intentó influir en las elecciones de 2020 para cambiar su resultado.
Un informe de 2020, parcialmente desclasificado en 2022, sí documentó que funcionarios de inteligencia chinos analizaron datos de registro de votantes de varios estados para «análisis de opinión pública», pero sin llegar a alterar registros ni sistemas electorales.
La embajada china en Washington rechazó categóricamente las acusaciones. El portavoz Liu Chang declaró: «China nunca ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de EE.UU. China siempre ha seguido el principio de no interferencia en los asuntos internos de otros países. Las elecciones en EE.UU. son un asunto interno de ese país y su resultado lo determinan los votos del pueblo estadounidense».
En el plano legislativo, Trump exigió al Senado aprobar la Save America Act, asegurando que «garantizaría las elecciones de medio mandato» para los republicanos. No obstante, senadores del propio partido reconocieron que la ley no tiene posibilidades reales de superar la cámara alta, tras haber sido bloqueada en marzo de 2026. La Corte Suprema también frenó parte de la ofensiva electoral de Trump en junio pasado al permitir votos por correo tardíos.
Las cadenas ABC y NBC se negaron a interrumpir su programación regular para transmitir el discurso en vivo, lo que generó la ira de la Casa Blanca.
El discurso se produce a menos de cuatro meses de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre de 2026, en las que están en juego los 435 escaños de la Cámara y unos 35 del Senado, con encuestas que muestran un escenario adverso para los republicanos: el 50% de los estadounidenses preferiría un Congreso demócrata frente al 42% que prefiere uno republicano, según NBC News.
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