
Desde muy temprana edad, Pedro Beritán sintió una conexión profunda con las raíces musicales de su tierra natal: La Orquesta Original de Manzanillo, Cándido Fabré, el Órgano Oriental y la vasta lista de trovadores que desde principios del siglo XX resonaban por todo el país.
Su ingreso al mundo musical estuvo marcado por la influencia del amigo Abel Baldaquín, versátil tresero, contrabajista, laudista, guitarrista y arreglista de la banda de Cándido Fabré, quien previó el camino de Beritán hacia la trova.
Las primeras experiencias dentro de esta variante se gestaron en los Festivales culturales de la FEU, espacios en los que participó desde el inicio de su carrera universitaria, donde comenzó a moldear su estilo y a entender la trova como vehículo de expresión y tradición.
EN LA CAPITAL DE LOS CUBANOS
Fue La Habana la que finalmente le abrió sus puertas entre los años 2000 y 2004. En esa época, Pedro se sumergió en el universo de peñas y conciertos del circuito trovadoresco capitalino, compartiendo escenario y amistad con figuras emblemáticas como Frank Delgado, Adrián Berazaín, Dúo Karma, Charly Salgado, Rubén Moro, Mauricio Figueiral, Juan Carlos Suárez, entre otros.
Especialmente significativa fue su participación en La Séptima Cuerda, una peña que tenía lugar el tercer sábado de cada mes en la galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena. Allí, desde el año 2002, Pedro comenzó a mostrar sus canciones a un público exigente y atento.
Fue invitado por Adrián Berazaín a presentar las dos primeras composiciones que había compuesto hasta entonces. A partir de ese momento, la creación se convirtió en un hábito irrenunciable: cada mes volvía con nuevas canciones, experimentando con géneros, letras y melodías, y recibiendo siempre la cálida respuesta del
público, cómplice de su búsqueda artística.
El repertorio de Pedro Beritán integra piezas que beben del son, el changüí, el nengón y hasta la bossa nova. Canciones como “S.O.S.”,
“Mis venas”, “Invocación”, “Raspadura con ajonjolí”, “Mi trova”, “Frida en mi pensamiento”, “Una canción para Frida y Diego”, “Instantáneas de La Habana” y “Planes para el 34 de octiembre” forman parte de su legado.
DIAPAZÓN ABIERTO
También extendió su talento a la pantalla grande con dos canciones para la película musical cubana Irremediablemente juntos, dirigida por Jorge Luis Sánchez .Además, el primer fonograma de su autoría, titulado Instantáneas, fue nominado en la edición del Cubadisco 2013, en la categoría de trova, consolidándolo en el panorama musical nacional.
Las peñas más prestigiosas de la trova en Cuba: Fresa y Chocolate, La Tanda de Inti Santana y muchas otras, también han sido escenarios recurrentes, acercándolo constantemente al público y a la comunidad artística.
EL LEGADO
Este singular manzanillero teje a diario un entramado propio en la trova de Silvio, Pepe Sánchez, Matamoros… y confirma que la música es, ante todo, una forma noble de narrar la vida y sus múltiples colores. Por ese camino anda.
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