Autoridades de Nueva Zelanda advirtieron este jueves que la cepa de influenza aviar H5N1 detectada en un ave marina silvestre podría volverse endémica en el país en pocos meses.
La jefa veterinaria del Ministerio de Industrias Primarias, Mary van Andel, señaló que la erradicación sería improbable si el virus se establece en la fauna silvestre.
Expertos de las universidades neozelandesas de Auckland y Otago consideraron clave la vigilancia genómica y subrayaron que el aislamiento geográfico no impedirá la propagación.
Como respuesta inicial, el Departamento de Conservación de la nación oceánica inició la vacunación de 300 aves reproductoras de especies amenazadas como el kakapo y el takahe.
Epidemiólogos reconocidos, entre ellos Nigel French, alertaron que poblaciones críticas, como el charrán hada, podrían enfrentar la extinción si el virus se expande.
Aunque la transmisión a humanos es rara y la seguridad alimentaria no está comprometida, las autoridades consideran la situación de alto riesgo para la biodiversidad del país.

