El Güije de la Violeta: La leyenda camagüeyana que inspira al arte
Cadena Agramonte Portada

El Güije de la Violeta: La leyenda camagüeyana que inspira al arte

En la provincia de Camagüey, donde los tinajones guardan el agua y el calor de la llanura, una criatura mitológica ha sobrevivido al paso del tiempo en la memoria colectiva: el güije, un duende acuático que, según la tradición, habita en ríos, charcos y lagunas. Pero no se trata del güije genérico de las leyendas cubanas; en esta región existe una variante particular: la historia del «güije tira piedras de Violeta», un relato que, como muchos otros, fusiona el misterio con la identidad local.

El antropólogo y etnólogo cubano Fernando Ortiz señaló que «güije» es un vocablo de origen africano utilizado para nombrar a los duendes de los ríos. Sin embargo, el origen de esta criatura es mucho más complejo. Jaime López, artesano e investigador de la cosmogonía taína, explica que hubo «una gran fusión entre lo aborigen, lo africano, lo español y lo cubano propiamente dicho».

El güije, en su forma más extendida, se describe como un ser humanoides de piel negra, velludo y de pequeño tamaño, similar a un niño de cinco años. Posee la capacidad de transfigurarse, desaparecer sin dejar huellas y, dependiendo de la versión, puede ser juguetón, asaltante o incluso raptor.

La influencia del güije trasciende el folklore. «Es el mito más conocido, famoso y extendido por el país», afirma López, y ha sido reflejado en «nuestras artes, la poesía, pintura, cine, televisión, ballet, música, etc.». El Poeta Nacional Nicolás Guillén le dedicó la «Balada del güije», describiéndolo como un ser que «solo deja ver su tez morena / cuando amenaza un hecho extraordinario / de presagio funesto al vecindario».

En Camagüey, esta tradición se mantiene viva gracias a artistas y artesanos. El historietista local Ángel Velazco mantiene la saga de Kukuy, y la Asociación Cubana de Artesanos Artistas ha encontrado en el güije una fuente de inspiración inagotable. Cada año, celebran una «Fiesta del Güije», donde los creadores presentan piezas que aluden a mitos, leyendas y figuras del universo espiritual cubano, como güijes, siguapas, duendes y cemíes.

A pesar de su rica historia, la leyenda del güije corre el riesgo de desaparecer. «Jóvenes de hoy, ni viejos de hoy tampoco, conocen ya del mito del jigüe o güije», lamenta López. «Ya nadie ve un jigüe por ahí en cualquier charco, quizá ya se haya extinguido, como también se extinguirá esta leyenda».

Sin embargo, eventos como la Fiesta del Güije y el trabajo de investigadores y artistas mantienen viva la llama de este mito, recordándonos que las leyendas no son solo cuentos del pasado, sino ventanas a la identidad y la cosmovisión de un pueblo. En un mundo cada vez más racional, el güije y sus historias nos invitan a no olvidar la fantasía y el misterio que nos definen como cubanos.

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