
Foto: @BrunoRguezP
Hay quien dice que la memoria es corta, que el cinismo es una cualidad diplomática, no importa si se aplica desde el podio de la ONU, en la oficina del Secretario de Estado o en la misma Casa Blanca.
En este caso particular hicieron derroche de ambas cosas. El lunes 13 de julio, la administración de Donald Trump anunció un nuevo paquete de «sanciones» contra diez entidades cubanas, entre ellas el Ministerio de Turismo, el Grupo Empresarial del Comercio Exterior (Gecomex), el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (Gemar), las empresas energéticas Enetec y Coreydan, y también –cómo no– las Milicias de Tropas Territoriales, y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
Siguiendo el método de rigor, el Departamento de Estado, en su comunicado, las califica de «instrumentos de la represión» y asegura que todo forma parte de una «iniciativa integral» para «poner fin a las actividades malignas del régimen cubano» y «modificar su comportamiento».
Pero es que apenas unos días antes, en el escenario de la Asamblea General de la ONU, el embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, había declarado con solemnidad: «No hay embargo estadounidense». Luego añadió, para que no quedaran dudas de su genialidad retórica: «El único embargo en Cuba es la guillotina que el régimen mantiene sobre las cabezas de su pueblo».
Pero señor embajador: si no hay bloqueo, ¿qué son esas «sanciones» que su propio gobierno anunció recientemente? ¿Un acto de amor fraternal? ¿Un gesto de solidaridad internacional?
Porque, seamos sinceros, es poco serio decir en la tribuna que no existe un cerco económico y, al día siguiente, su Departamento del Tesoro publicar una nueva lista de entidades «sancionadas».
Pero vayamos por partes, que el asunto tiene miga. La misma administración que ahora «sanciona» a las milicias populares y a las empresas de combustible, es la misma que, desde enero, impuso un bloqueo petrolero que ha dejado a más de nueve millones de cubanos a oscuras –no una vez, sino todos los días.
Es la misma que ha ahuyentado a empresas extranjeras, que ha amenazado a países proveedores y que ha multiplicado la crisis energética hasta extremos que ni en los peores momentos del periodo especial.
El miembro del Buró Político del Partido y canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, lo dijo en la ONU con la claridad que da la razón y la dignidad: entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los daños del bloqueo ascendieron a más de 8 000 millones de dólares, un récord histórico.
El gobierno de #EEUU continúa reforzando la guerra contra el pueblo de #Cuba, sus condiciones de vida y fuentes de sustento.
El anuncio del 13 de julio de medidas coercitivas adicionales es manifestación fehaciente del propósito criminal y genocida con que gobernantes… pic.twitter.com/WkCjGeUUzV
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) July 13, 2026
Entonces uno se pregunta: si realmente les preocupan los cubanos, ¿por qué les niegan el combustible, la comida, los medicamentos? No, la guillotina no la mantiene el Gobierno cubano sobre sus ciudadanos, la guillotina la fabrican en Washington, pieza por pieza, sanción por sanción, decreto por decreto, y la dejan caer sobre un pueblo que no ha cometido otro pecado que negarse a renunciar a su libertad.
No, no es un cerco imaginario, es un crimen de lesa humanidad, y la comunidad internacional lo sabe: 136 votos en la ONU –contra apenas nueve– a favor de la solicitud de Cuba de abrir el debate sobre el bloqueo, pero claro, para Washington las mayorías no cuentan cuando no les son favorables.
Lo hacen a sabiendas de que el mundo lo rechaza, de que es ilegal según el derecho internacional y de que viola los principios más elementales de la Carta de la ONU.
Así, cuando el mundo les señala la incoherencia, repiten el libreto de siempre: «Cuba es una amenaza, hay bases chinas y rusas de espionaje», algo desmentido hasta por el Pentágono.
Otra semana, una nueva lista de «sanciones» contra #Cuba. Es la guerra de #EEUU y su afán por estrangular nuestra economía. Refuerzan la agresión en busca de un mayor daño al pueblo. Estamos ante un plan de diseño genocida denunciado en la ONU hace menos de una semana.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) July 13, 2026


