Sin combustible para el carro fúnebre: Mujer es llevada al cementerio en yunta de bueyes en Holguín
Una fallecida en Cayo Cedro, Cacocum, fue trasladada al cementerio en yunta de bueyes el 11 de julio por falta de combustible para el vehículo funerario.

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Una vecina fallecida en Cayo Cedro, comunidad rural del municipio de Cacocum, en la provincia de Holguín, fue llevada al cementerio en una yunta de bueyes el pasado sábado porque los servicios fúnebres no contaban con combustible para operar un vehículo, según una denuncia pública difundida en Facebook.
El ciudadano Nelson Alejandro Salazar fue quien alertó sobre la situación al encontrarse con la escena al regresar a su barrio. La publicación fue amplificada por la usuaria Irma Lidia Broek bajo el título «Testimonio real: la triste realidad de Cayo Cedro, Cacocum», generando indignación en redes sociales.
«Dejar ir a un ser querido ya es doloroso; tener que hacerlo en estas condiciones es inhumano», señaló la activista en su publicación, en la que también preguntó: «¿Dónde quedaron los valores y los principios?»
El hecho no es un caso aislado. Apenas tres días antes, un cortejo fúnebre con el ataúd transportado en una carreta tirada por un triciclo conmovió a Cuba y se viralizó en redes sociales, captado por una cubana que esperaba en una cola de gasolina.
El patrón se repite en varias provincias. En Bayamo, provincia de Granma, se emplean carromatos tirados por caballos ante la falta de gasolina. En Santiago de Cuba, en julio de 2024, se usó un camión de volteo para transportar dos fallecidos por ausencia de vehículos fúnebres.
En Ciego de Ávila, solo ocho de 19 carros fúnebres funcionaban en febrero de 2025. En Camagüey, apenas un vehículo operaba para toda la ciudad.
En Holguín, la situación es especialmente grave. La provincia registra apagones de hasta 18 horas diarias desde 2025, y en localidades como Velasco, familias han tenido que improvisar ataúdes porque el Estado no dispone de materiales. En febrero de 2026 se reportaron féretros de cartón utilizados por las familias en la provincia ante la escasez de madera.
El colapso de los servicios funerarios es consecuencia directa de la crisis energética que atraviesa la isla. Cuba no recibe petróleo de manera regular desde diciembre de 2025, lo que genera un déficit de unos 60,000 barriles diarios frente a una demanda de 100,000. El litro de gasolina en el mercado informal llegó a costar entre 3,500 y 8,000 pesos cubanos en junio de 2026, y solo tres gasolineras operaban en La Habana con colas de hasta 15 horas.
El propio ministro cubano Vicente de la O Levy admitió en octubre de 2025 que el combustible «no da para todo el mes» y que solo hay reservas para «unos pocos días».
La única respuesta del régimen ha sido desplegar unos 15 vehículos fúnebres eléctricos en La Habana, que cubren el 90% de los sepelios en la capital. Las comunidades rurales del interior, como Cayo Cedro, quedan completamente al margen de esa solución.
En Santiago de Cuba se llegaron a inaugurar carros fúnebres de tracción animal en febrero de 2026 como medida oficial ante la crisis, una señal de que el retroceso ya es política de Estado.
La publicación que denunció el traslado en Cacocum resume el sentir de una comunidad agotada: «La escasez de comida, medicamentos y recursos básicos está apagando la vida y la juventud en los campos de Cuba».
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