El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, rechazó este lunes la declaración de la ONU sobre la escalada del conflicto en Oriente Medio, y afirmó que Teherán «no ataca», sino que ejerce su derecho a la legítima defensa.
«Esto no es una ‘confrontación militar’. Es la continuación de un acto de agresión flagrante y no provocado iniciado el 28 de febrero por EE.UU. e Israel […]. Está lejos de ser responsable culpar a Irán por defender su soberanía mientras no se exigen responsabilidades a los agresores», escribió el alto funcionario iraní en su cuenta de X.
En este sentido, sostuvo que los ataques iraníes contra bases y activos militares estadounidenses en la región constituyen «un ejercicio legítimo y legal de su derecho inherente a la legítima defensa conforme al derecho internacional». E instó a los países en Oriente Medio a impedir que sus territorios sean utilizados como plataformas para atacar a Irán.
Las declaraciones de Baghaei se hicieron en respuesta a un comunicado del portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, en la que expresó su preocupación por la «grave escalada» y las «renovadas confrontaciones militares» en el golfo Pérsico. Además, pidió «máxima moderación», el desbloqueo del estrecho de Ormuz y la reanudación urgente de las negociaciones.
Nueva escalada
Las declaraciones de Baghaei se realizan en medio de la nueva escalada militar entre EE.UU. e Irán. Previamente, el Centcom anunció que sus fuerzas atacaron 140 objetivos iraníes durante la noche del sábado al domingo, en su tercera ronda de agresiones contra el país persa. Según el organismo, estos ataques se produjeron después de que la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica detuviera mediante disparos un buque extranjero en el estrecho de Ormuz.
Estos ataques forman parte de la escalada iniciada el 8 de julio, cuando Washington reanudó los bombardeos para «imponerle» a Teherán «altos costos» por supuestos ataques a mercantes en el estrecho.
Como represalia, Irán atacó con misiles balísticos instalaciones militares estadounidenses en la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania, y bombardeó con drones un sistema de misiles Patriot, un depósito de municiones y una estación de radar del Ejército de EE.UU. en Kuwait. Además, atacó con drones suicidas un sistema de comunicaciones y una estación de radar de las fuerzas estadounidenses en Baréin.

