Parecía una utopía que una nación pequeña, subdesarrollada y bloqueada pudiera contar con un potente complejo científico productivo como es el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) capaz de exportar sus productos a más de 35 países. Su existencia fue el fruto del pensamiento visionario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien se empeñó en que esa disciplina pudiera ser utilizada por los científicos cubanos en beneficio del pueblo.

A 40 años de su fundación, celebrada el pasado 1.º de julio, el CIGB investiga, desarrolla, produce y comercializa novedosas aplicaciones biotecnológicas y productos biofarmacéuticos preventivos, terapéuticos y de diagnóstico, para los sectores biomédico, agropecuario e industrial, con el concepto de una sola salud.

Uno de sus principales aportes fue Abdala, la primera vacuna de América Latina contra la COVID-19. Entre las últimas producciones del Centro esta el candidato vacunal HEBERSaVax, con grandes potencialidades en la lucha contra el cáncer. Trabajadores ofrece una muestra de sus logros, algunos únicos en el mundo.

Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.

