Toma mi canto, paga lo que debes
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Toma mi canto, paga lo que debes

El ejercicio de la música en Cuba constituye no solo un divertimiento espiritual y expresión de identidad nacional, sino también una fuente vital de sustento económico para numerosos artistas.

 

En mayo del año 2025, la Original de Manzanillo realizó cuatro conciertos en la provincia de Ciego de Ávila “y todavía no han pagado”, expresó en su cuenta de Facebook Karelia Naranjo, músico de la emblemática orquesta. Foto: La Demajagua

 

Sin embargo, en los últimos años se viene manifestando un problema recurrente que afecta de manera directa a músicos, solistas y agrupaciones: la demora en el cumplimiento de los pagos por parte de las entidades contratantes.

Esta situación es provocada, entre otras razones, por dilaciones administrativas, que en múltiples ocasiones no se cumplen los plazos establecidos para cancelar los honorarios pactados y contrataciones realizadas sin respaldo económico, lo cual genera incertidumbre y frustración entre los artistas y repercute de forma considerable en la estabilidad financiera y emocional de ellos y la de sus familias.

Los extensos plazos para liquidar esas deudas amplifican esta realidad y ponen en entredicho la viabilidad económica de continuar en la práctica profesional en condiciones muy desafiantes.

El impacto de estas demoras no se limita únicamente al ámbito económico, sino también al bienestar emocional de los músicos, lo que puede incluso derivar en la pérdida de motivación y el deterioro de las relaciones entre estos y las entidades deudoras, aspectos que inciden negativamente en la producción artística y la preservación de la cultura musical cubana. El descontento de solistas y agrupaciones no ha tardado en manifestarse a través de diversos canales al señalar la necesidad urgente de que las entidades responsables asuman un compromiso más serio en la gestión de los pagos.

Asimismo, han resaltado la importancia de implementar mecanismos claros y transparentes que permitan un seguimiento efectivo de las fechas y montos a cancelar, lo cual garantizaría el respeto hacia su trabajo.

La búsqueda de soluciones conjuntas que impliquen tanto a las autoridades culturales como a las instituciones contratantes se vuelve una prioridad ineludible para evitar que este problema continúe lastrando el desarrollo artístico y la calidad de vida de quienes forman parte esencial del tejido cultural nacional.

 

El arte y los artistas son prioridad

El Instituto Cubano de la Música (IMC), en respuesta a las inquietudes planteadas por este reportero, ofreció una valoración institucional, colegiada con la dirección de esa entidad, basada en el seguimiento sistemático que realiza a los procesos de contratación y pago de artistas en todo el país.

En tal sentido, este Instituto identifica como causas fundamentales de los atrasos en los pagos los siguientes: insuficiencia de liquidez en algunos territorios y entidades contratantes, agravada por limitaciones financieras estructurales; demoras en la conciliación de contratos y comprobantes de pago, vinculadas a deficiencias en los flujos administrativos y financieros; e interrupciones en la transportación y la logística, que afectan el ciclo de presentaciones y, consecuentemente, la facturación y el cobro.

En el orden de los actores no estatales —agrega el ICM—, se constatan incumplimientos aislados, pero significativos, derivados de una cultura de pago aún insuficiente en algunas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y trabajadores por cuenta propia (TCP), que no siempre reconocen el contrato como obligación legal. A eso se suma que, en ocasiones, las demandas judiciales por mora no resultan efectivas en la práctica, lo cual debilita la protección del artista.

Según este organismo “las mayores concentraciones de atrasos se registran en las provincias orientales y en municipios de difícil acceso, donde la economía local enfrenta restricciones financieras más agudas. En la capital, aunque con menor frecuencia, también se reportan demoras puntuales asociadas a procesos de reorganización de empresas de la música y los espectáculos.

“Especial atención —apunta— merecen las cuentas de fiestas populares ubicadas en las unidades de apoyo a la actividad cultural (UMAAC y UPAAC), administradas por los gobiernos municipales, donde persisten prácticas de celebración de eventos sin presupuesto real aprobado.

“Estas dificultades se han agudizado en los últimos dos o tres años como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo económico del Gobierno de Estados Unidos, agravado con la crisis energética y las limitaciones para adquirir insumos y combustible. A esas causas externas se suman deficiencias internas en los sistemas de control financiero y en la planificación de los contratos por algunas instituciones, así como el endeudamiento insostenible asumido por contratantes sin respaldo presupuestario”, expresa la respuesta del ICM.

Asimismo enfatiza que esta institución ha desplegado un conjunto de medidas, en ejecución y perfeccionamiento, por ejemplo: “el seguimiento mensual a los pagos, con corte territorial y análisis por entidad contratante; creación de comisiones de control territorial que verifican el estado de los contratos y la mora: establecimiento de un plazo máximo de 30 días para la liquidación de contratos, como estándar institucional; y firma de convenios con el sistema bancario para agilizar los pagos digitales y reducir la intermediación física”.

Sostiene, además, “sistemática exigencia a entidades infractoras de presentar planes de saneamiento financiero, con cronogramas de pago auditables; elaboración de una propuesta normativa para hacer efectivas las penalizaciones por mora ya contempladas en los contratos; y evaluación de mecanismos jurídicos que permitan, en casos de impago reiterado por las mipymes o TCP, la suspensión temporal de sus operaciones en el territorio o la retirada de avales, en coordinación con las autoridades competentes”.

El ICM reconoce que “en el momento actual, la principal dificultad para la comercialización del talento musical es la drástica reducción de espacios para presentaciones, derivada del cierre de instalaciones hoteleras, los bajos precios en espacios con cover, y los altos costos de transportación, lo cual ha implicado pérdida de fuentes de empleo para los artistas. Sobre esta problemática también se trabaja en soluciones intersectoriales”.

La dirección de esta entidad del Ministerio de Cultura asegura que “el ICM no oculta la realidad, pero tampoco alienta el caos ni la estigmatización de instituciones o personas. Hay voluntad política y administrativa firmes para erradicar estas dificultades. No se han resuelto por completo, pero se avanza con medidas concretas, monitoreables y cada vez más exigentes. El arte y los artistas son prioridad y así se refleja en cada decisión”.

 

“Los contratistas, en ocasiones, no reconocen la labor del artista”

 

La secretaria general del SNTC, Katia María Rodríguez Ramos, subraya que los contratistas, en ocasiones, no reconocen la labor del artista como lo que es, un ente especial, el cual no se forma en un día. Foto: Cortesía de
la entrevistada

 

Con respecto a este problema la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC), Katia María Rodríguez Ramos, expresa que “las principales causas en la demora del cumplimiento del pago a los artistas se debe a que quien los contrata es moroso en términos de pagos a partir de que en la mayoría de los casos no se cuenta con el presupuesto pactado en el contrato.

“Si bien el país ha implementado una serie de medidas en el orden económico, aún sigue siendo insuficiente el pago al talento artístico, de acuerdo al tipo de actividad que realiza. Los contratistas, a veces, no reconocen la labor del artista como lo que es, un ente especial, el cual no se forma en un día.

“Otro factor que impacta negativamente —añade— es que debido a las nuevas restricciones que tiene el país en cuanto a la entrada de combustible, crecen las dificultades para las actuaciones de los artistas; y aunque el Ministerio de Cultura en todas sus instancias protege las actividades en teatros y en otras instituciones, ha sido necesario suspender las giras nacionales, los carnavales y las fiestas populares, etc.

“Hoy —dice— la fuente de entrada de los artistas debe ser a través del cobro por puerta en Casas de la Música, centros culturales, recreativos y ferias, pero entonces aparece el tema calidad, los mejores son los que más ganan”.

Rodríguez Ramos puntualizó que “tenemos una carta de Manuel Marrero Cruz, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y primer ministro de la República de Cuba, en la que da indicaciones precisas a los gobernadores para que paguen a los artistas; documento que está en manos de todos los secretarios generales del SNTC en las provincias. En visitas de trabajo a los territorios es prioridad de nuestro sindicato sostener un encuentro con el gobierno y el Partido para evaluar este problema. Hemos hecho esta denuncia en los Plenos y Consejos de la CTC”.

Músicos y dirigentes del ICM y el SNTC opinan

Sandra Horta Ramos, directora de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, Musicávila, en Ciego de Ávila, afirma que ese centro “no tiene respuestas, pues nadie le da solución a este tema. A nosotros se nos va de las manos y los únicos que lo pueden resolver son las entidades que invitaron a actuar a los artistas en los carnavales ya hace un año y no han pagado aún”.

La presidenta del gobierno municipal nos respondió que “la situación de impago del carnaval nos ha estado llegando por varios lugares, y como municipio estamos pagando a partir de los ingresos a la cuenta creada al efecto, que es insuficiente, pero no hay otra forma de pagar”.

Según Horta Ramos, la funcionaria le manifestó que trasmitiría ese mensaje a la secretaria del Partido y al intendente, “pues ellos (el gobierno municipal) únicamente ha puesto en la cuenta de Festejos 350 mil pesos y solo alcanzó para pagarle a los solistas que estuvieron en la gala del carnaval.

“Ahora —añade la directora de Musicávila— están tratando de ingresar dinero a esa cuenta para poder pagar todo lo que se debe, que está en el orden de los ocho millones de pesos, a los artistas nuestros, además de la Original de Manzanillo y la Guaguandunga, que ellos invitaron. La empresa ya hizo todos los trámites legales que tocan al respecto como conciliaciones, reclamaciones y demanda, esta última rechazada por los tribunales, cuyos motivos desconocemos.

“El carnaval se programó a partir de que el gobierno municipal nos indicó que contaba con ocho millones de pesos para cubrir estas actividades y no podíamos pasarnos de esa cifra. Sin embargo, cuando concluyó el carnaval la cuenta de Festejos no tenía dinero. No es responsabilidad nuestra que estas cosas pasen y ahora nos toca darle la cara a los artistas”.

Karelia Naranjo, músico de la emblemática Original de Manzanillo expresó en su cuenta de Facebook que “nuestra orquesta ha sido cuna de tradición, de respeto y de comportamiento intachable en el desarrollo creativo y social. Siempre hemos cumplido con los contratos y hemos dado lo mejor en cada escenario; pero resulta que en mayo del 2025 hicimos cuatro conciertos en Ciego de Ávila y todavía no han pagado, lo más difícil es que la dirección de Cultura de esa provincia alega que aún no hay solución.

“Considero —enfatizó— una total falta de respeto y de ética profesional, no solo para cada músico que integra esta orquesta, sino también para la institución por su nombre e historia y para su figura principal, el maestro Wilfredo ‘Pachy’ Naranjo, quien ha dado y seguirá aportando para el realce cultural y tradicional de este país”.

José Nadiel Mejías Torruella, cantante de Holguín y miembro del Comité Nacional del SNTC, expresó que “en los municipios aun cuando los gobiernos han ganado en autonomía siguen estando los puntos de mira en este tipo de incidencia. También los polos turísticos tienden a demorar los pagos.

“Además, otro de los factores que atentan contra las actuaciones y la presencia de los mejores valores culturales es que no acaban de establecer políticas en beneficio de los artistas que trabajan en instalaciones turísticas y son el reflejo de Cuba ante el mundo.

“Todo esto —comentó— no es nuevo, son males que se vienen arrastrando por más de 15 años, con marcada incidencia después del reordenamiento económico. Se firman convenios y existen comisiones Cultura-Turismo, pero no acaban de ponerse de acuerdo y atemperarse a la realidad por la que atraviesa el artista cubano.

“Los datos reales están en los estados contables de nuestras empresas de la música, por lo que le corresponde al sindicato, a la empresa y a la dirección de Cultura trabajar en función del estricto cumplimiento de los convenios establecidos entre los artistas y las respectivas entidades que solicitan sus servicios. Este tipo de incidencias se puede palpar en la mayoría de los territorios, para no ser absolutos”.

Adany Lazo Santacruz, secretaria general del Sindicato de la Cultura en Cienfuegos, precisa que debido a los problemas con el pago a los artistas y la falta de presupuesto, la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos en esa provincia tiene a “la mayoría de los músicos sin trabajo. Más de un 80 % de los artistas está desprotegido debido a esa situación.

“Por ejemplo, existen reclamaciones del grupo de Rumba, por el trabajo en su única peña habitual una vez al mes, y se la quitaron; ahora están sin trabajo; la dirección de Finanzas y Precios debe a Cultura parte del dinero y esta última entidad, a nivel provincial, tiene deudas con los artistas desde diciembre; además de que no les quieren hacer contratos para las actividades debido a esos retrasos en el pago”.

 

Se demanda atención inmediata y acciones concretas

La demora en el cumplimiento del pago a los músicos cubanos representa un problema multifactorial que demanda atención inmediata y acciones concretas. Reconocer y abordar esta situación es fundamental para proteger los derechos laborales de los artistas, fortalecer el sector cultural y asegurar que la música, alma y reflejo de Cuba, continúe siendo sostenida por profesionales que reciben el justo reconocimiento económico por su invaluable contribución.

Vale profundizar en las causas y consecuencias de esa realidad y explorar posibles vías para soluciones efectivas a corto plazo. Se deben seguir buscando alternativas para que la remuneración no solo dependa de la cuenta de festejos populares y mucho menos del presupuesto del Estado cubano.

En tal sentido, los gobiernos municipales antes de convocar eventos tienen que garantizar los fondos reales para su realización; en tanto los actores económicos no estatales tienen que reconocer el contrato como una obligación legal.

Corresponde a las instituciones creadas con tal fin exigir y encausar los incumplimientos en los pagos por servicios relacionados con conciertos y otras actividades musicales; así como hacer efectivas, en el menor tiempo posible, las demandas judiciales por mora, para asegurar la protección de los artistas.

Igualmente, se impone revisar las deficiencias internas en los sistemas de control financiero y en la planificación de los contratos por las instituciones, hallar vías de solución a los problemas de endeudamiento asumido por contratantes sin respaldo presupuestario; además de velarse por la equidad en las ganancias de los artistas cuya fuente de entrada fundamental es a través del cobro por puerta en Casas de la Música, centros culturales, recreativos y ferias. Solo este último asunto daría para otro reportaje.

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