La poesía como esperanza y salvación constituye el eje de un cortometraje dirigido por Marah Góngora
Criatura feliz nació del afán de rendir homenaje a una de las más valiosas poetas cubanas e hispanoamericanas: Dulce María Loynaz.

“Reina está alejada del escenario y debe buscar sustento en otras profesiones. Tras recibir negativas en varios castings, pierde la fe y la autoestima. Ana le devuelve la esperanza, a través de la poesía como vía segura para encontrar su felicidad. En una época de extravagancias y vulgaridades, donde sobresalen los artistas que más provocan o vociferan, prefiero regresar al universo de los solitarios y los ermitaños, de los creadores retirados”.
Con esas palabras Marah Góngora, realizadora del audiovisual (inspirado en el poema Isla, de Dulce María), resume el relato y sus motivaciones como cineasta. Ella es licenciada en Estudios Socioculturales, actriz, presentadora de noticias en diversos espacios de la radio y la TV; además, fotógrafa y directora de arte.
“Se escogió esa obra, que forma parte del volumen Juegos de agua, de 1947, porque muestra el amor infinito de la escritora hacia nuestra tierra; es un abrazo a esta nación”.
–¿Cómo surgió la idea de realizar el cortometraje?
–Fue mi trabajo final del curso de Audiovisuales alternativos de bajo presupuesto, impartido por Jorge Molina en la Escuela de San Antonio de los Baños. Representó una gran oportunidad para mí. Agradezco igualmente a todo el claustro del Centro de Estudios de Radio y Televisión, en especial al profesor Molina, por su dedicación, su apoyo.
–¿Por qué le puso ese título?
–Lo elegí con toda intención. Los trabajos anteriores fueron de cierta manera hechos para programas o proyectos específicos, este nació de mí, es mi primer corto de ficción; quise reflejar las sensaciones, las emociones, de las actrices y también de esa criatura que vamos diseñando con tanto cariño al crear los personajes.
–¿Desde el principio pensó en que Miriam Socarrás (Ana) y Yura López (Reina) serían las protagonistas?
–Conozco la trayectoria de ambas; el rigor, el estudio, la pasión, con los que obtienen excelentes resultados en distintos escenarios y medios. Además, hemos coincidido en otros proyectos. Sin dudarlo las convoqué para juntas hacer realidad un relato capaz de convencer al espectador de que es posible alcanzar nuestros sueños.

–¿Dónde filmaron las escenas? Algunas transcurren en la vía pública.
–Gracias al apoyo de la gran actriz Miriam Socarrás, convertimos su hogar en la morada de su personaje. Para los exteriores, fuimos a la calle Luz, en La Habana Vieja. En mi caso, eso significó revisitarla, pues allí tuve mi primera sesión o experiencia como fotógrafa, en 2016.
“Y el icónico Morro fue el escenario perfecto con el cual cerrar la historia de Reina. Desde la fotografía materialicé otra visualidad de ese sitio, llevado a la pantalla tantas veces. Deseaba representarlo de modo diferente, creo haberlo logrado. El equipo técnico con el que trabajé posee ideas claras y define su proceso creativo a partir de todas las artes, priorizando la música y la fotografía para abordar los temas más sensibles, inherentes a los individuos y su entorno”.

–¿De qué manera reaccionaron los vecinos del lugar?
–Nos acogieron con alegría, sorpresa, saludos y muestras de agradecimiento por llevar el arte a la comunidad. Entre ellos y nosotros hubo un intercambio espontáneo. Se puede percibir en la segunda parte del cortometraje, cuando Yura López interpreta a Reina convertida en Isla y en su carrera va dejando señales de amor y lirismo a todos, en especial a los niños y ancianos.
–En el audiovisual se dice que lo narrado se basa en hechos reales.
–Hablo entre líneas acerca de algunas vivencias que me ayudaron a perfilar el personaje de Reina; por ejemplo, la voz de la sabiduría (Ana) llegó y fue escuchada por ella en el momento justo para no rendirse. Aspiramos a que los espectadores, sobre todo los más jóvenes, sean capaces de oír y cuidar el tesoro de la palabra pronunciada por los adultos mayores.
–¿Cuáles pautas sigue la banda sonora?
–La poesía, con su lenguaje figurado, nos ayuda a darle sentido a la realidad y a proyectarnos como puentes o actores de cambios positivos en nuestro entorno; asimismo, la música une a las personas.
“Un prestigioso flautista, Orlando Maraca Valle, creó la música incidental del corto. El tema de presentación es Ángeles de Paso, de Ernán López-Nussa, y Alena Valle Góngora, estudiante de la Escuela de Música Alejandro García Caturla, la interpreta al piano. Además, con apenas 12 años, mi hija demostró una gran sensibilidad y compuso los temas de despedida y el de Reina. Igualmente, se integraron a la banda sonora el viento y los sonidos de una ciudad ruidosa que reclama cuidados.
“Sin duda, la música convertida en poesía y viceversa nos devuelve la felicidad en tiempos tan convulsos. Criatura feliz es la certeza de que la poesía resuena en cualquier esquina, está lista para ser hallada y salvarnos; a nosotros, nos toca salvarla a ella también”.
–¿Dónde los interesados pueden ver el corto?
–Por ahora en la plataforma digital: @OJOS DE MONARCAS, mi canal de Youtube; y próximamente por los canales Cubavisión Internacional y Cubavisión.
“Quizás se percaten de que sostuve todo el tiempo la cámara en mano, en movimiento, para mostrar las emociones de la protagonista y sugerir que el género literario más antiguo del mundo permanece vivo, corre por las calles de la ciudad, clamando amor”.


Ficha técnica del audiovisual:
Género: ficción. Duración: 20:02 min. Público: para todas las edades.
Equipo técnico:
Guion, diseño de vestuario, producción, arte, edición, fotografía y dirección: Marah Góngora
Sonido: Giraldo García.
Música original creada para el corto: Alena Valle Góngora (piano). Tema de presentación Ángeles de Paso, de Ernán López-Nussa. Música incidental y posproducción: Orlando Maraca Valle.
Maquillaje y peluquería: Nurkia Torres.Créditos finales: Yorland Campanería.
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