Cuba rechazó a su esposo, que pidió salida voluntaria de EE.UU., y ahora sigue preso en Texas
La pareja, que tiene un hijo en común, de 11 años y espera el segundo, ha contactado en dos ocasiones al congresista Dan Crenshaw, que no ha contestado a sus ruegos
Dairon Fuentes Rodríguez fue detenido en Texas, el 4 de diciembre, en una cita rutinaria con ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) y tras siete meses en detención, pidió la salida voluntaria de Estados Unidos para evitar acumular un récord de deportación y poder reunirse en el futuro con su familia, ya que su esposa le puso, hace más de dos años una I-130.
Pero al aterrizar en Cuba, abordo de un avión comercial, las autoridades migratorias del régimen se negaron a recibirlo y lo devolvieron en el mismo vuelo, pese a que él no tiene antecedentes penales ni récord criminal en Estados Unidos. A su regreso a Estados Unidos lo enviaron a un centro de detención de Texas, ahora, en un limbo legal sin salida aparente.
Su esposa, Aylín Hernández, cubana residente en Houston, con 36 semanas de embarazo, relató el caso en una entrevista en directo con la periodista Tania Costa. «Sí, tengo que decirlo porque no me queda de otra. Yo aquí no tengo familia, estoy sola con mi niño de 11 años, que también está siendo bien afectado con esta situación», dijo al inicio de la conversación.
Dairon Fuentes, portador de un formulario I-220A y sin antecedentes penales, fue detenido el 4 de diciembre de 2025 cuando acudió a una cita rutinaria de reporte con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Houston. La jueza migratoria había cerrado su Corte en espera de la aprobación de una petición familiar I-130 que Aylín Hernández presentó hace más de dos años, por lo que la familia no anticipaba ningún problema.
«Mi esposo ha cumplido con todas sus citas y el 4 de diciembre asistió a esta última y allí lo dejaron en detención, no le explicaron nada», relató Aylín Hernández.
Tras ser procesado en el condado de Montgomery durante aproximadamente dos meses, Dairon Fuentes fue trasladado a Livingston, Texas. Allí, su abogado solicitó fianza en dos ocasiones —ambas denegadas sin derecho a audiencia—, presentó un habeas corpus que el juez también rechazó, y aplicó al ajuste de estatus en Corte sin resultado positivo.
Aylín Hernández denunció además las condiciones dentro del centro: «Allí tratan muy mal a los detenidos. Incluso los obligan a firmar. Le toman la huella. O sea, como no pueden firmar, los presionan y les toman la huella dactilar».
Ante la inminencia de la última audiencia y el agotamiento de todas las vías legales, Aylín Hernández tomó la difícil decisión de aconsejar a su esposo que solicitara la salida voluntaria. «No, va a ser doloroso, pero pide la salida voluntaria. Si el juez te la da, va a ser una buena opción porque no vas a acumular 10 años de castigo y quién sabe si un año, dos años, ya se aprueba la petición y puedes regresar y nos podemos unir como familia», le dijo. Él aceptó: «Estaba dispuesto a quedarse hasta el final, pero yo le pedí el favor, que ya es mucho sufrimiento».
Dairon Fuentes obtuvo la salida voluntaria y, días después, ICE lo llevaron, de madrugada, al aeropuerto. «A las tres de la mañana lo traslada para el aeropuerto y lo monta en un vuelo comercial para Cuba, con escala de Miami, con pasajeros regulares y todo», describió su esposa, que continúa trabajando con 36 semanas de embarazo porque es el único sostén económico de la familia.
Al aterrizar en Cuba, el desenlace fue el que nadie esperaba. «Lo trataron malísimamente mal. Y le dijeron que de la manera en que ICE lo procesó, ellos no lo van a admitir en el país, que lo iban a regresar en el mismo vuelo», relató Aylín Hernández sobre la recepción que las autoridades migratorias del régimen le dieron a su esposo.
Dairon regresó a Estados Unidos y fue reingresado al centro de detención en Texas, donde lleva siete meses detenido sin que las autoridades hayan dado respuesta sobre otra posible salida a su caso. La familia contactó en dos ocasiones al congresista de su distrito, Dan Crenshaw, sin recibir ninguna contestación.
Se da la paradoja de que Dairon Fuentes llegó a Estados Unidos primero que su esposa y entró con I-220A. Ella entró más tarde por frontera, junto al hijo de ambos, que ahora tiene 11 años, pero les dieron un parole, y pudieron acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y gracias a ese beneficio, ella ha podido ponerle una I-130 a su esposo.
El caso se inscribe en un patrón más amplio: Cuba ha rechazado históricamente la admisión de deportados enviados por ICE, con más de 42,000 cubanos bajo orden final de deportación que el régimen se niega a recibir. Las detenciones de cubanos bajo la administración Trump se dispararon un 463%, mientras las aprobaciones de residencia permanente cayeron un 99.8%.
Durante la transmisión en directo, Dairon Fuentes logró conectarse brevemente por teléfono desde el centro de detención. «Muchas gracias por ayudarnos y por hacer todo esto posible. Hay muchas personas como yo que están pasando por esta situación», dijo, antes de que la llamada se cortara.
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