
Tokio dejó este martes una jornada importante para el atletismo cubano. La triplista Leyanis Pérez entró a la final con 14.66 metros, mientras Liadagmis Povea aseguró su puesto con 14.44. Ambas avanzaron sin sobresaltos y quedaron colocadas entre las candidatas a pelear medallas en una prueba de alto nivel, donde también sellaron su pase la venezolana Yulimar Rojas, con 14.49, y la dominiquesa Thea LaFond, campeona olímpica en París 2024, con 14.40.
Pero la noticia más sólida para Cuba llegó en la pista. Roxana Gómez terminó segunda en su semifinal de los 400 metros planos con 49.78 segundos, su mejor registro de la temporada, y logró el pase directo a la final. Solo fue superada por la bareiní Salwa Eid Naser, que marcó 49.27. La cienfueguera vuelve así a una definición grande en una distancia donde el margen de error castiga, y lo hace por mérito propio, después de un camino exigente marcado por el trabajo para mantenerse lejos de las lesiones.
La final del jueves tendrá un nivel altísimo. La dominicana Marileidy Paulino, campeona olímpica y mundial, aparece como una de las grandes favoritas, pero tendrá enfrente rivales de peso como Eid Naser, la polaca Natalia Bukowiecka, la británica Amber Anning, la jamaicana Nickisha Pryce y la norteamericana Sydney McLaughlin-Levrone. Esta última rompió el molde en los 400 metros con vallas y ahora se ha metido de lleno en el óvalo plano con una semifinal de 48.29 segundos, marca con la que destrozó el récord estadounidense que estaba en poder de Sanya Richards-Ross desde 2006.
Para Roxana, el valor de esta clasificación va más allá del puesto. Ya en Tokio 2021 había bajado de 50 segundos, pero una lesión le impidió correr la final olímpica. Cuatro años después, regresa al mismo escenario con la oportunidad de completar lo que entonces quedó truncado. Ella misma reconoció que el trabajo ha sido fuerte para evitar lesiones y llegar en mejores condiciones, y agradeció el respaldo de su entrenador y del público cubano que la sigue desde la isla.
La presencia de Roxana en la final le da a Cuba una razón legítima para mirar esa carrera con atención. No llega como favorita al podio, pero sí como una atleta que se ganó su lugar en una de las pruebas más fuertes del campeonato. En un certamen que ya concentra la atención en el triple salto femenino y en la velocidad de las damas, la cubana entrará al óvalo con una oportunidad real de cerrar una historia pendiente.

