
Cuba volvió a reunirse este 8 de septiembre en torno a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla y una de las devociones más arraigadas del pueblo cubano. En templos de todo el país, miles de fieles participaron en misas y procesiones marcadas por velas, flores y prendas amarillas, el color asociado a la imagen venerada dentro y fuera del catolicismo.
En La Habana, cientos de devotos acudieron a la iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana, donde la jornada comenzó con una misa y siguió con la procesión habitual alrededor del templo. La escena, repetida cada año, reunió a personas que llevaron girasoles y otras ofrendas como expresión de fe, gratitud y promesa.
La celebración también tuvo su centro en Santiago de Cuba, en la Basílica del Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad, en El Cobre. Ese santuario, declarado Monumento Nacional en 2012, sigue siendo uno de los principales destinos religiosos del país por la cantidad de peregrinos que llegan para hacer peticiones, cumplir promesas y dejar ofrendas ante la imagen.
La fecha volvió a mostrar la dimensión espiritual y patriótica que rodea a la Caridad del Cobre. Reconocida en el sincretismo afrocubano como Ochún, la Virgen también fue asumida por los independentistas del siglo XIX como la “Virgen Mambisa”, un símbolo de identidad nacional que sobrevivió a guerras, cambios políticos y décadas de manipulación ideológica.
En El Cobre, la imagen recorrió las calles en la tarde del domingo y el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, ofició una misa en el santuario. En su alocución, transmitida por la emisora estatal CMKC, llamó a la Virgen “signo de unidad” y evocó su presencia en los momentos difíciles y favorables de la historia de Cuba, como refugio para quienes buscan consuelo, fortaleza y esperanza.
La jornada religiosa se completó en La Habana con la instalación “Ave María”, en el Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes, donde se reúnen 55 imágenes de la Virgen de la Caridad del Cobre realizadas por Meira Marrero y José Ángel Toirac. La muestra confirma que la imagen de la patrona cubana sigue ocupando un lugar central en la cultura, la fe popular y la memoria histórica de la nación.
La leyenda católica sitúa su primera aparición en 1612, ante tres pescadores en la bahía oriental de Nipe, flotando sobre una tabla y con un niño en brazos. Desde entonces, la Virgen de la Caridad del Cobre quedó incrustada en la religiosidad cubana como símbolo de protección, identidad y resistencia espiritual frente a una historia nacional marcada por la fractura y el abuso de poder.
