En conferencia de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores subrayó que la agresión multidimensional de Estados Unidos contra Cuba «no consiste en un peligro porvenir o una amenaza futura, es un crimen de lesa humanidad en plena ejecución».
Rodríguez denunció que el cerco energético y otras medidas de intensificación extrema del bloqueo constituyen «un acto de genocidio tipificado también como un castigo colectivo y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos y del derecho internacional humanitario».
El canciller afirmó que Cuba no es ni puede ser una amenaza para Estados Unidos, una gran potencia militar y nuclear.
«El bloqueo y la política de agresión y hostilidad del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba es una amenaza para la existencia y el bienestar del pueblo cubano, para el ejercicio de sus derechos humanos», subrayó.
El diplomático cubano recordó que el bloqueo ha sido condenado en 31 ocasiones por la Asamblea General con el respaldo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional, y expresó su certeza de que ese respaldo se mantendrá en la próxima sesión.
Rodríguez denunció que el gobierno estadounidense ha desplegado «un esfuerzo inconcebible» para impedir la sesión, utilizando presiones, chantajes y amenazas contra gobiernos y cancillerías de otros estados.
«La misión permanente de los Estados Unidos en Nueva York amenaza con realizar acciones procesales para impedir que la Asamblea General pueda reunirse y deliberar sobre este tema», afirmó.
El canciller cubano reveló que el aparato diplomático del Departamento de Estado está tratando de impedir que la Asamblea General pueda considerar un tema de interés global, utilizando presiones y amenazas para intimidar a los Estados miembros.
«Tratan de censurar su voz y su derecho a pronunciarse sobre un asunto directamente relacionado con la paz y la seguridad internacional y con el bienestar de todo un pueblo», agregó.
Rodríguez expresó su confianza en que la inmensa mayoría de la comunidad internacional respaldará a Cuba en la sesión del 7 de julio, lo que consideró «respaldar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas».
El canciller recordó que «la Asamblea General, el órgano más democrático, universal y representativo de las Naciones Unidas, podrá abordar esta cuestión con objetividad y seguramente en apego a los propósitos y principios de la Carta».
«Se trata de una situación urgente porque la agresión multidimensional del gobierno de Estados Unidos contra Cuba ya está en curso y se intensifica. Sus daños humanitarios son crecientes, los sufrimientos y privaciones que provocan a nuestro pueblo aumentan cada día», concluyó.
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